A los 17 años, Romeo Parra Arias no solo pinta murales: construye identidad. Su historia comenzó a los 3 años, cuando el arte dejó de ser un juego y se convirtió en propósito. Nacido en una familia de artistas, creció rodeado de creatividad, pero decidió ir más allá: quería que su obra dialogara con la historia de Medellín y la proyectara hacia el futuro.
Su oportunidad llegó en la Comuna 13, epicentro cultural y símbolo de transformación urbana. Allí materializó una pieza de gran formato que hoy se perfila como un nuevo ícono local. Si antes la ciudad esperaba las esculturas de Fernando Botero, ahora una nueva generación toma los muros con fuerza, memoria y visión global.
La inspiración de Romeo nace de su propia raíz. El busto del Dios Apolo —tomado del antiguo logotipo de la disquera artística de su padre, que impulsó los inicios de su primo Maluma— representa la sabiduría heredada. Los audífonos rosados simbolizan cómo la música transformó no solo la Comuna 13, sino la cultura urbana de Medellín y Colombia. El sombrero volteado, añadido por Romeo, reafirma el orgullo colombiano que nunca se esconde.
Cada pieza está realizada con materiales biodegradables, porque para este joven creador el arte también tiene una responsabilidad ambiental.
Pintor, escultor y graffitero empírico —con formación complementaria en cursos de verano en París— Romeo ya ha vendido más de 15 obras en su corta pero prometedora trayectoria. Su meta no es solo firmar murales; es que quienes visiten la Comuna 13 reconozcan que el arte paisa está vivo, joven y evolucionando.
Romeo Parra Arias representa una nueva generación que honra el legado, pero escribe su propia historia.
Instagram: @romeoartwork
