Estudiantes en Estados Unidos están descubriendo muy temprano que el liderazgo también puede significar organizar, servir y movilizar a otros por una causa.
Cuando se habla de filantropía suelen aparecer grandes donaciones, fundaciones consolidadas y nombres reconocidos. Menos frecuente es imaginar que una parte de esa historia puede comenzar en el pasillo de un high school, en una venta de baked goods, en flores vendidas, en una clase de baile o en un grupo de adolescentes preguntándose qué pueden hacer ellos para ayudar.

Eso es precisamente lo que convierte a Teen American Friends of Fundación Cardioinfantil en una de las historias más interesantes alrededor de la misión de la Fundación en Estados Unidos. El programa reúne a jóvenes que han decidido apoyar el trabajo de la Fundación Cardioinfantil. Su objetivo no es únicamente recaudar fondos: busca crear conciencia, multiplicar la participación juvenil y formar una comunidad que desarrolle liderazgo, empatía y capacidad de servicio. Sus iniciativas han incluido actividades organizadas por los propios estudiantes para recaudar recursos y acercar la causa a sus colegios, amigos y familias.
Lo verdaderamente relevante aparece cuando se observa qué ocurre con esfuerzos que, vistos individualmente, podrían parecer pequeños. El trabajo de estos adolescentes ya ha contribuido a financiar cirugías para niños con enfermedades cardiovasculares y la adquisición de un electrocardiógrafo.

Un joven puede organizar una actividad en su colegio sin llegar a conocer al niño que se beneficiará de esos recursos. Puede reunir a sus amigos sin presenciar una cirugía. Puede dedicar un fin de semana a recaudar fondos sin estar presente cuando una familia recibe finalmente una respuesta médica. Pero todos estos actos forman parte de la misma cadena.
Es ahí donde está el valor educativo del proyecto. Los Teen American Friends están aprendiendo muy temprano que el liderazgo no consiste únicamente en dirigir a otros. También supone identificar un problema, organizarse, convocar, administrar recursos, trabajar en equipo y sostener un compromiso incluso cuando el resultado final sucede lejos.

Algunos jóvenes y familias también se han acercado de manera directa a las brigadas, participando en Colombia de este programa y asistiendo a los expertos de la Fundación, haciendo que el vínculo entre Miami y Colombia vaya mucho más allá de una donación. No se trata únicamente de trasladar recursos de un país a otro. También se están transmitiendo valores entre generaciones.
Los padres que durante años respaldaron estas causas están viendo a sus hijos crear sus propias maneras de participar. Los jóvenes, a su vez, están construyendo una relación con América Latina desde su capacidad de involucrarse activamente en una necesidad real.

El próximo 30 de septiembre, muchos ojos estarán puestos en HEARTBEATS Music Gala, la noche que reunirá en Miami a Fonseca, Andrés Cepeda y Gian Marco para respaldar el programa Regale una Vida, pero quizás una de las historias con mayor futuro esté fuera del escenario.
Está en esos estudiantes que entendieron que no hay que esperar para empezar a contribuir, sino que pueden comenzar con una venta de flores, una clase de baile o una iniciativa entre compañeros para terminar formando parte de algo infinitamente mayor: la oportunidad de que otro niño siga creciendo.
Quienes quieran sumarse desde cualquier lugar también pueden participar en la subasta silenciosa online de HEARTBEATS: https://fcardioinfantil.betterworld.org/auctions/heartbeats-auction
