La campaña de difamación es una táctica manipuladora frecuentemente utilizada por personas con rasgos narcisistas para proteger su ego y controlar la narrativa. Su objetivo: desacreditar a quien representa una amenaza para su imagen. Lo hacen mediante la distorsión de la verdad, la manipulación emocional y, en muchos casos, el uso de mentiras cuidadosamente diseñadas para destruir la credibilidad de su víctima.
Generalmente, esta técnica se activa cuando el narcisista teme que alguien revele una verdad que podría exponerlo.
¿Cómo opera esta estrategia?
- Creación de una narrativa falsa:
El narcisista construye una historia donde él es la víctima y el otro, el villano. A menudo exagera defectos, inventa conflictos o tergiversa hechos reales para ganar simpatía. - Difusión de rumores:
Utiliza redes sociales, entornos laborales, familiares o sociales para propagar esta versión distorsionada. Aunque las afirmaciones sean falsas, la repetición y el entorno emocional hacen que muchas personas lo crean. - Aislamiento social de la víctima:
Con el tiempo, la víctima puede notar cómo algunos conocidos comienzan a alejarse. El aislamiento social fortalece la posición del narcisista y debilita emocionalmente al otro. - Victimización del agresor:
El narcisista se posiciona como alguien incomprendido o traicionado, ganando apoyo y empatía mientras oculta su verdadero rol en el conflicto.
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¿Por qué es tan peligrosa esta táctica?
• Daño emocional profundo: Ansiedad, tristeza, insomnio y pérdida de autoestima son comunes en las víctimas.
• Afecta la reputación y relaciones: Esta campaña puede perjudicar conexiones personales, laborales y oportunidades futuras.
• Cultura del silencio: Al ver cómo una persona es atacada públicamente, otros temen expresar la verdad por miedo a ser los próximos.
