La legendaria acústica natural de la cantera recibió a uno de los mayores revolucionarios del sonido de todos los tiempos, en una noche dedicada al legado, la innovación y la excelencia musical
“He pasado toda mi vida persiguiendo el mejor sonido posible. Encontrar un escenario con una acústica como la de Starlite Occident es un auténtico privilegio” declaraba Antes de despedirse, Parsons regaló su fular de concierto, irmado, a la icónica escultura del caminante de Johnnie Walker del backstage, convirtiéndola en un recuerdo único de su paso por Starlite Occident..
Hay artistas que marcaron una época. Y hay otros que cambiaron para siempre la forma en que escuchamos la música, y ese es el caso de Alan Parsons. Ingeniero de sonido, productor, compositor y creador de uno de los proyectos musicales más influyentes de las últimas cinco décadas, el artista británico eligió Starlite Occident para celebrar los 50 años de The Alan Parsons Project, una trayectoria que ha dejado una huella imborrable en la historia de la música contemporánea.
La elección no podía ser más simbólica. Porque si algo ha definido la carrera de Alan Parsons ha sido su búsqueda constante de la perfección sonora. Y si algo ha convertido a Starlite Occident en un escenario único en el mundo es precisamente la extraordinaria acústica natural de su cantera. Dos historias unidas por una misma obsesión: el sonido.
Antes de convertirse en una de las figuras más respetadas de la industria musical, Parsons participó como ingeniero de sonido en algunos de los discos más influyentes jamás grabados. Su nombre aparece ligado a obras legendarias de la historia de la música como el álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, considerado uno de los trabajos más innovadores y exitosos de todos los tiempos, así como a grabaciones de artistas como The Beatles, Paul McCartney, Al Stewart o Ambrosia.
Su influencia también se extendió a generaciones posteriores de músicos y productores, ayudando a definir estándares de calidad sonora que siguen siendo referencia en la industria actual. Más tarde, junto a Eric Woolfson, fundaría The Alan Parsons Project, un proyecto visionario que fusionó rock progresivo, música sinfónica, tecnología y producción avanzada, dando lugar a himnos universales como Eye in the Sky, Don’t Answer Me, Time o Sirius.
Durante cinco décadas, su obra ha demostrado que la música no solo se escucha: también se siente. Y precisamente esa experiencia inmersiva encontró en Starlite Occident un entorno único. Excavada en plena roca y rodeada por la naturaleza, la cantera ofrece una acústica excepcional reconocida por artistas de todo el mundo. Un espacio donde cada matiz, cada silencio y cada detalle adquieren una dimensión especial. Y para un hombre que ha dedicado su vida a perfeccionar el sonido, no podía existir un escenario más apropiado para celebrar un aniversario tan significativo.
Parsons llegó a Starlite Occident acompañado por su mujer, Lisa, y su hija Tabitha, quien, admiradora incondicional de la trayectoria de su padre, desde hace quince años ejerce como road manager de la gira, tomando el relevo de su madre y dando continuidad a un proyecto que también se vive en familia.
Sobre el escenario, estuvo acompañado por The Alan Parsons Live Project: Jeff Kollman (guitarra y voz), Tom Brooks (teclados), Todd Cooper (saxofón, percusión y voz), Danny Thompson (batería), Dan Tracey (guitarra y voz), Guy Erez (bajo) y el vocalista P.J. Olsson, responsables de dar vida a un repertorio que forma parte de la historia del rock.
Su repertorio fue un recorrido por algunas de las obras más emblemáticas de una carrera que ha marcado a varias generaciones. Himnos como Time, Don’t Answer Me, I Wouldn’t Want to Be Like You, Games People Play o el inolvidable tándem Sirius / Eye in the Sky convivieron con composiciones inspiradas en Edgar Allan Poe, como The Raven, The Tell-Tale Heart o The Cask of Amontillado, recordando la capacidad de Parsons para convertir la innovación sonora en un lenguaje universal.
La noche se convirtió así en mucho más que un concierto. Fue una celebración del legado. De la innovación. De la búsqueda constante de la excelencia. Y de la capacidad de la música para emocionar a distintas generaciones sin perder vigencia con el paso del tiempo. Porque Starlite Occident no es únicamente un lugar donde se escuchan grandes conciertos. Es un espacio donde confluyen algunas de las historias más relevantes de la cultura contemporánea. Y pocas han contribuido tanto a la forma en que escuchamos el mundo como la de Alan Parsons.
UNA VISITA DE LUJO EN STARLITE: TARJA TURUNEN EN EL CONCIERTO DE ALAN PARSONS
El concierto de Alan Parsons en Starlite Occident contó con una invitada muy especial entre el público: Tarja Turunen, una de las voces más influyentes de la historia del metal sinfónico. La cantante, compositora y productora finlandesa alcanzó fama internacional como vocalista de Nightwish, banda con la que revolucionó el género al fusionar la potencia del metal con una espectacular voz de soprano lírica. Considerada una auténtica referencia para toda una generación de artistas, Tarja ha desarrollado además una exitosa carrera en solitario y continúa siendo una de las intérpretes más admiradas del panorama del rock y el metal a nivel mundial. Su presencia en Starlite Occident junto a su hija y su marido añadió un brillo especial a una noche ya de por sí inolvidable.
Al finalizar la velada, Sandra García-Sanjuán, Alan Parsons y su familia brindaron por una noche para el recuerdo, poniendo el broche final a un concierto que volvió a demostrar por qué Starlite Occident es un punto de encuentro para las grandes leyendas de la música.
Hace tiempo que Marbella dejó de ser únicamente un destino turístico. Gracias a Starlite Occident, se ha consolidado como un escenario internacional donde confluyen algunas de las figuras más relevantes de la música, la cultura, la empresa y el entretenimiento. La celebración del 50 aniversario de The Alan Parsons Project es un ejemplo más de esa capacidad para atraer acontecimientos que difícilmente podrían suceder en ningún otro lugar.

